sólo déjame ser feliz, permíteme escribir que estoy muerta por dentro desde que te perdí.
Deseo, quiero y ahora sé que puedo chillar todo lo que siento.
Pero ahora sólo se hará eco y nada de lo dicho tendrá sentido ni en un pasado, ni en un presente ni en un futuro.
Y todo lo vivo perderá la vida y todo lo muerto quedará en la tumba.
Siempre nos quedará el recuerdo del olor a París que bañaba mi cuello.
Y en esas noches de invierno nos vemos...
con las manos atadas y sin colmillos, se acabaron las historias de princesas y vampiros que solías contarme para olvidar el frío.
No hay suficiente vino... que me impida pensar en lo que posiblemente esté dormido...
Y hoy pido a sombras ajenas que se bajen la bragueta mientras fingen que me quieren.
Reincidente.

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